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Así que los cincuenta, ya...
Sí. Así, es.
Y qué te parece?
Bueno. En comparación con los cuarenta, mucho mejor. Mas sosegados.
Si nos paramos a pensar en las décadas... bueno, uno acaba dándose cuenta de que la vida es una mierda.
Todo pasa demasiado rápido y uno no se da cuenta de lo que realmente le pasa hasta mucho tiempo después de haber pasado. Por ejemplo, los veinte.
A los veinte uno solo piensa en divertirse y aprovechar todas las oportunidades que se le presentan, pero a la vez, se siente atormentado por los últimos coletazos de la adolescencia, que siempre te acaban sumiendo en algún tipo de depresión. Los padres te hacen la vida imposible, el futuro es incierto, qué me importa a mí nada de lo que pase, a lo mejor mañana nos hemos muerto, así que hay que disfrutar.
Pero muchas veces uno no se muere y llega a los treinta. Entonces, por lo que he podido comprobar, se experimenta un deseo irrefrenable de reproducirse. Uno se siente joven y a la vez maduro, con ganas de traer una criatura al mundo, por qué no.
Durante toda esa década se lucha con el trabajo, el niño y el matrimonio, tratando de conciliarlo todo con el ocio e intentando disfrutar todo lo posible, incluso aunque se hagan ciertas irresponsabilidades.
Digamos que se es responsablemente irresponsable.
Es una década bonita, en mi opinión. Uno está más guapo que nunca y parece que ha aprendido cosas, que es más maduro.
Y luego llegan los cuarenta.
Los cuarenta te caen encima como un mazazo. Te hacen recordar que la mitad útil de la vida ya ha pasado y que lo que te va quedando, cada vez va a ir a peor.
Uno se pone muy nervioso y es cuando (normalmente) se acaba divorciando. Así ocurrió en mi caso.
Y entonces intentas aprovechar todo lo que te queda haciendo todas las locuras y aventuras que antes no pudiste... hasta que te das cuenta de que la única manera de disfrutar de la vida es tomándoselo con más calma.
Te das cuenta de que por cada cosa que te sale bien, te ha salido otra mal y otra peor. Las decisiones que se han ido amontonando no siempre han sido las mejores y se están pagando las consecuencias.
Y en esto llegan los cincuenta. Si es que has podido sobrevivir a todo eso. Y la sensación que me embarga ahora (que creo que es lo que me estás preguntando) es más bien sosiego.
Eso no quita que siga teniendo ganas de hacer cosas (pero ya hay muchas que he tachado de la lista), ni que ya no tenga sueños, aunque no se parecen a los que tenía antes...

Pero el resumen es que uno llega a esta edad sin darse cuenta, lidiando con los problemas en los que se metió en sus décadas pasadas, con la única intención de tomarse una cerveza cuando llega la noche y poder dormir reparadoramente hasta el nuevo día.

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