Demasiado tiempo para pensar
Muchas veces me da por pensar cosas cuando conduzco. Uno piensa mucho cuando conduce, eso lo sé de hace tiempo.
He pensado mucho en la muerte de mi madre, de mi padre. En cementerios, en la vida, en la otra vida, en la vida en un tarro de cenizas, al otro lado de una lápida.
Las cenizas del tarro pueden ver a través de la lápida? Pueden ver quién va a visitarlos o cómo son las flores que les dejan?
Escucharán los comentarios de los demás parientes?
Habrá envidias en el cementerio? Yo tengo más visitas que tú?
Habrá envidias en el cementerio? Yo tengo más visitas que tú?
Eso ha sonado un poco a instagram o algo así.
Tengo también la sensación de que ahora las cosas son más difíciles que antes. Antes me conformaba con vivir hasta el mes siguiente. Este mes trabajo, bien, cobro y con lo que me pasa diego y lo de la rgi, ya tengo para vivir otro mes.
Ahora pienso que no voy a poder soportar tantos gastos yo sola, que voy a tener que vender la casa, que no me van a dar nada, que no sé dónde voy a ir a vivir.
Así que me centro solo en las próximas navidades.
Salgo a trabajar, hago mi paseo por los centros comerciales, doy la lata a los jefes de compras (hoy me he sentido como un elfo, lo juro), vuelvo a mi casa, descanso, juego, estoy en el ordenador, salgo con david a tomar algo, espero a que lea el periódico, tomamos tres o cuatro cañas y al final cenamos y vamos a la cama agotados.
Antes había más sexo, sí
Pero claro, ahora no es antes.
David no es la persona más sexual del mundo. Al menos conmigo, pero intuyo que tampoco en general. No tiene esa forma de ser.
Prefiere dormir a tener sexo, prefiere que le lleven a llevar.
Y aquí sigo, envejeciendo a la par que el mundo.
Antes me inventaba historias, cuando pensaba en estas cosas.
Ahora me da pereza. Se ve que hace falta tener un aliciente.
Buenas noches.
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