Turrones, perfumes y sillas de ruedas
Primero aparecen los turrones, casi a finales de septiembre.
Apenas ocupan una balda, así que casi pasan desapercibidos, pero están ahí, abriéndose paso.
Luego se nota un incremento notable de los anuncios de juguetes. Y de colonias, pero estas van algo más tarde.
Aparecen después las decoraciones de navidad. Se desparraman por todos los bazares chinos y sobre todo, en el corte inglés y supermercados.
Y entonces van apareciendo las luces en las calles, los programas de televisión y radio se van llenando de contenidos navideños y cuando parece que han llegado las navidades, todavía hay que esperar una semana más, y entonces…
Entonces es cuando aparecen las sillas de ruedas.
Un coche mal aparcado, en zona peatonal, deja salir a un viejecito muy despacio y lo recogen en una silla de ruedas.
Luego aparecen más
Y más.
Viejecitos y viejecitas ataviados con ropas nuevas, en sillas a veces eléctricas, a veces manuales, pasean por unas calles que hace tiempo que no ven.
Los veo y me alegro de no ser una de las que empujan la silla. Los veo y me entristezco por no ser una de las que empujan la silla.
Ya no.
Después, las sillas vuelven a hacerse invisibles y los viejos vuelven a sus residencias.
Lo siguiente que va desapareciendo son los adornos navideños, pero aún queda para que desaparezcan los anuncios de juguetes y los de colonias durarán hasta febrero.
Los turrones aguantan hasta que les llegue su fecha de caducidad, relegándose de nuevo a su primitiva balda.
Todo ello volverá a salir un año más tarde.
O no.
Comentarios
Publicar un comentario